Archivo | noviembre, 2007

Tres

29 Nov
Según la Wikipedia, el número tres es, entre otras cosas:

*El tres (3) es el número natural que sigue al dos y precede al cuatro.

*En muchas culturas el 3 se representa mediante tres puntos, como en el caso de la numeración maya, o mediante tres trazos (horizontales o verticales). Por ejemplo, en la numeración romana (III) y en la numeración china (三)

*Tres son los ideales de la Revolución Francesa, Libertad, Igualdad y Fraternidad

*Existen famosas trilogías literarias, entre ellas las de Paul Auster y William Burroughs, El señor de los anillos fue publicada como trilogía aunque no era esa la intención de su autor.
Son trilogías famosas en el cine Indiana Jones, Regreso al Futuro, El Padrino y Duro de matar.

*Se necesitan 3 puntos de apoyo para sostenerse sin equilibrio

*En la cultura medieval cristiana es un número perfecto. Simboliza el movimiento continuo y la perfección de lo acabado, así como símbolo de la Trinidad particularmente cuando uno de los vértices indica hacia arriba como dirección espiritual, por tanto considerado por creyentes como un número celeste.

Sin embargo, para mí, hoy, el número tres es mucho más que eso. Es un nuevo comienzo, un nuevo motivo, una alegría, porque es cierto que para una persona como yo, un tres como el que se me presenta hoy en día, era hace no muchos años atrás, algo imposible de alcanzar, algo irrealizable, una proeza que vos vien sabés, no pensaba siquiera en conseguir. Hoy es, también, una reafirmación que aquello que te pregunté el único 29 de noviembre de 2004 que habrá en la historia, sigue siendo la misma pregunta que quisiera hacerte día a día. Del mismo modo que esperio ansioso esa respuesta con la que me viste, tal vez por primera vez, sonreir tanto pero tanto de alegría.

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25 Nov

El círculo está completo

22 Nov

Finalmente, pasados dos años de su estreno en cines, pude ver Episodio III. Sin nunca haber entrado en esa enfermante manera de ser de los fanáticos de esta saga (aunque todos los fanáticos son enfermos) pude terminar con las seis películas. Aquellas filmadas a finales de los ’70 fueron una especie de herencia por parte de mis hermanos mayores, siendo siempre mi preferida ‘El regreso del Jedi’. Obviamente, no son películas para otra cosa que pasar un rato viendo tele, pero en este caso, fue la única de las 6 que vi recién por este medio, ya que a las anteriores pude verlas en pantalla grande (claro, los tres episodios pimero hechos pero últimos cronológicamente fueron reestrenados en su momento) y, de alguna manera, era más verla para terminar con eso, por más que sea algo bastante tonto para contar como asignatura pendiente. Y fue más que nada eso, como terminar de leer un libro que hace rato dejaste en los últimos dos capítulos. De alguna manera, como muchas de las cosas que suelo hacer últimamente, fue como terminar con la historia en mí, y no son más que hechos aislados y casi absurdos. ¿Será que acaso trato de imprimirle algo fascinante al solo hecho de haber visto una película? Tal vez, de manera inconciente. Pero no deja de ser otra cosa que solemos hacer para disfrutar aún más algo que de por sí hacemos con placer. Tal vez por vergüenza, por el solo hecho de exagerar o porque realmente necesitaba ver ese cambio en Anakin y el nacimiento de Darth Vader.

‘¡Mirá lo que me compré!’

13 Nov
Hace varios años salía por MTV un programa de media hora en la que famosos cantantes recibían cámaras para mostrar al mundo sus mansiones impactantes por dentro. De ese programa surgió luego lo que fue The Osbournes y el fastidio que devino con ello como las pseudo carreras de los hijos del ya inútil Ozzy. Fuera de esas desagradables consecuencia, hay quienes siguen con esa mala costumbre de hacernos desear o de refregarnos en la cara lo que hacen con la guita que ganan o con la suerte que tienen de que les regalen cosas. Algo que no me parece mal, pero me llama la atención como dos personas que, en el común de la gente, aparecen como muy distintas, coinciden en mostrarnos su nuevo Nokia y su Iphone. Y sí, podría decir que en realidad no son tan distintos porque así lo demuestran ellos mismos, tanto en esta estúpida coincidencia como en el hecho de que son empresarios más que cualquier otra cosa, pero para qué decir algo que ya muchos saben.

Piiiiiiiii

6 Nov
Una gris sensación recorrió de punta a punta el cerebro de Julio. La nube atacó de inmediato su mirada y al minuto siguiente el vaso de gaseosa que sostenía cayó y rodó por la mesa hasta caer al suelo. Julio se levantó y fue a la ventana. Fue el impulso, que lo empujó a hacer eso. Era allí. Tenía que suceder allí. Hay pocos momentos en la vida en los que a uno lo ataca la certeza. A veces es con relación a un razonamiento, a un pensar. Otras veces puede ser intuitivo, como en este caso. Julio la tuvo y con toda seguridad, sin tener siquiera tiempo a preguntarse, se levantó de la silla y fue a la ventana. Hacía unos minutos había estado lloviendo en Buenos Aires y la calle era prueba perfecta de ello. El asfalto podía ser una trampa mortal para cualquier automovilista desprevenido y algún peatón descuidado. O viceversa. La certeza de Julio no era con relación a la responsabilidad de terceros. Era en relación a un momento. Allí sería, en ese momento exacto, tal vez unos segundos más tarde, tal vez apenas antes de darse cuenta, o milésimas de segundos antes. Pero aún no había ocurrido, no podía ser, no había en las calles algo que pudiera demostrar que así hubiera sido. Los ojos de Julio se abrieron más de lo habitual. Acarició unos segundos su espesa barba dispuesto a no perder detalle del escenario. Todos sus sentidos estsban puestos en el momento. Levantó el vidrio para no dejar detalle librado al azar, Esperó, tan solo tenía que esperar. LA ansiedad le llenaba el pecho, se le acumulaba en la garganta, por apenas un segundo temió que su garganta se secara por completo, pero no podía permitir que el acto de ir a buscar otro vaso con líquido le arruinara el mejor momento del día. De la semana. Tal vez del mes. Comenzó a sacar la mitad de su cuerpo hacia fuera, ya estaba al caer, ya venía, ya tenía que pasar. Era ahí, en ese momento, no podía ser otro, no podía equivocarse, todo iba a ocurrir en tan solo unos segundos, como todos los placeres actuales, o gran parte de ellos, serían efímeros, tic tac, efímero. Se quito de la mente ese recital donde había escuchado ese tema para no distraerse. De pronto comenzó a escuchar, estaba acercándose, se agrandaba el sonido como un monstruo terrible, arrasando la ciudad, a pasos agigantados, destruyendo todo a su paso, acabando con todo. Como un bólido, sin respetar semáforos, pasó el auto de color violeta, impecable a pesar de la tormenta, dejando el rastro de las llantas en el asfalto mojado y el maldito ruido del nuevo hit de la banda Miranda. Fue entonces, en el instante justo en que pasó frente a su ventana, que Julio abrió la boca, y expresó todo eso que querían decir sus pulmones desde el instante en que su cerebro comenzó a ser inundado por un nubarrón de certeza, y todo se dispersó en el mismo grito.

-PUUUUUUUUUUUTTTTTTTTOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO –