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Una respuesta para trabajo de facultad, un domingo después de la medianoche

20 Oct

6) Analice en qué otros casos, además de las campañas electorales, los medios de comunicación son utilizados como medios propagandísticos. Ejemplifique.

Tal como se menciona anteriormente, hay una fase conocida como precampaña. Dicho período de tiempo puede ser cualquier momento, siempre hay un gobierno que intenta mantenerse en el poder (mucho más desde la reforma de la Constitución del año 94, que posibilita la re elección) y una oposición que busca conseguir el voto popular. Desde dicho momento, la campaña pasa a ser siempre. No hay momento del año en que no veamos por televisión, o escuchemos por radio, acontecimientos o noticias bañadas en subjetividad. Tal situación también es posible gracias a los intereses que forman parte de las ideologías de hoy en día. Anteriormente mencioné el caso de CQC, pero no representa lo que es parte de un multimedios, en los que las líneas editoriales se ven plasmadas en la manera en que se encaran las noticias. Pero esta manera de informar o de comunicar, ya es algo que quedó fuera del exclusivo ámbito de la política, ha ido mutando hasta formar parte de diversas situaciones que pueden no tener que ver con un gobierno o partido político. Se puede ver, sin ir más lejos, en el fútbol. Me permito citar un ejemplo, el cual no busco que sea rebuscado. River Plate tiene un presidente que, debido a diversos fracasos deportivos, ha sido puesto en el ojo de la tormenta por parte de un grupo opositor, entre los cuales estaría el empresario Daniel Hadad, dueño de, entre otros medios, el canal de noticias C5N. En los días en que el club River perdió un partido importante, se puede ver en los móviles del canal, la animosidad de buscar a los hinchas en estado de efervescencia calentura, para que digan, entre otras cosas, que el presidente debe irse porque la situación no da para más. Es tan solo un ejemplo. Del mismo modo se puede apreciar en cuestiones más banales, como el programa Showmatch, donde compiten diversas parejas tanto de baile como patinaje sobre hielo, canto o, tal vez próximamente, apasionantes campeonatos de truco. Según las conveniencias en cuanto a los números del rating, se puede ver cómo se da más aire a distintas figuras (aunque me vea sumamente tentado a encomillar la palabra), tanto en ese programa como en cualquier otro que pueda pulular en situaciones bizarras. Está claro, es una propaganda albo bastardeada, así como muchas otras palabras que encuentran en este párrafo una desubicación tal a la que podría demostrar Emmanuel Ortega en un recital de Almafuerte, pero no deja de ser algo, una manera de meter cierta forma de propaganda, mucho más aggiornada a la sociedad actual. Pero volviendo a temas de mayor importancia (de los cuales nunca me tendría que haber corrido), se puede ver que las ideologías no siempre son en campaña. Otro renombrado caso de esta situación, es en lo que fue la llamada Lucha contra la Inseguridad, con la participación cúlmine del mal llamado Ingeniero, Juan Carlos Blumberg. Parte de la clase alta de la sociedad, su hijo fue víctima de un secuestro y asesinado por los captores. Sin dudas una noticia llamada a conmocionar en la gente, pero no como cualquier otra, no como otras desapariciones o muertes anteriores, en situaciones similares o incluso, mucho más sanguinarias. Este era un caso de un hombre que era profesional, cuya fotografía del hijo mostraba un joven pulcro, correcto, un modelo para los parámetros televisivos. El pedido inicial de justicia del padre de Axel, llamó a encolumnar una fila interminable de gente que reclamó justicia, seguridad, cárcel, bala, uniforme, botas y culminó con una multitudinaria marcha en el Congreso, y el pedido de que los Diputados y Senadores aprobaran una serie de cambios en las leyes. La carrera mediática en la cobertura de este acontecimiento arrancó tibia, y fue mucho más allá de la pura cobertura de un hecho trágico. Sin la incansable aparición de Blumberg en los medios, no hubiera sido posible esa situación, como tampoco pudiera haber sido posible su candidatura política, de la mano de Jorge Sobisch. Por último puedo mencionar el caso Cromañón, que conlleva tantas aristas que es imposible pensar en ennumerar todas. Pero es un caso donde no hay un debate presente, algo necesario, hay solamente pistas, datos, depende de quién los brinde. Vuelvo a citar Caiga Quien Caiga, programa en el cual, en uno de sus últimas ediciones (en la semana previa al comienzo del juicio) dio detalles de la cantidad de entradas vendidas esa noche y las que se vendieron en recitales posteriores del grupo Callejeros. Además demostró que el grupo sacó un disco luego de la tragedia y mostró la cantidad de copias vendidas, demostrando que el grupo había lucrado con lo ocurrido, una idea que el conductor e ideólogo del programa, Mario Pergolini, ya había dejado trascender anteriormente en su programa de radio, alineándose a una idea común entre los grupos más importantes del rock nacional (o algunos de ellos), ámbito al cual Pergolini ha pertenecido siempre. Dicho informe no hace más que querer inclinar a los televidentes, muchos de esos seguidores de esa banda, a ver determinada realidad crítica hacia con el grupo. Misma maniobra hizo, apenas días después de aquél 30 de diciembre de 2004, el noticiero de América TV, editando el video en que el gerenciador de Cromañón, Omar Chabán, promocionaba el boliche de una manera artística e irónica. Utilizaban la ironía para destacar la ambición empresarial en la que se ha hecho hincapié para destacar la irresponsabilidad que corresponde a Chabán. Aunque de una forma poco limpia, exagerada (un factor que Bourdieu también destaca en su ya citado texto).

Como he intentado mostrar, las propagandas se ven en mucho más que en campañas electorales, o bien éstas se han ampliado a cualquier momento. También se ve, aunque no sea en situaciones estrictamente políticas, que se busca manipular la elección del televidente, aún en cuestiones mucho más superficiales.

Decires

12 Jul

No hay mucho que decir. La vida está llena de palabras, escritas, dichas, gritadas, susurradas (las mejores en su mayor parte) pero allí están, la mayor parte. Todos lo hacemos, es escencial en la vida, es crucial poder hacerlo, aquellos que no lo hacen son tildados de raros, anti sociales. No se puede no hacerlo. Hasta hay una carrera que se llama Ciencias de la Comunicación. Uno estudia algo relacionado con eso, con aprender a hablar, escribir, expresarse, pero sin embargo no aprovecha un medio como este para decir cosas. Muchas más veces se tratan de espacios para repetir otros. Es difícil asumirlo, pensar que uno no tiene qué decir, o cómo decirlo, o que eso pueda llegar incluso a interesar. Lo peor son los malenentendidos, lo que uno dice toma una liberación en el aire, en el papel, vuela y termina como un avioncito cayendo en cualquier lado menos el que uno quería. Va todo por esos lados, cae por cualquiera, lo que queremos que sean misiles teledirigidos son solamente avioncitos de papel. Y a veces ni siquiera eso. Sin embargo lo tiramos, dejamos que vuele, a veces tomando todas las precauciones para que llegue bien, pero rara vez llega al destino deseado. Y tal vez formarse no signifique querer comunicar bien, sino simplemente aprender a decir, aprender a sacar todo lo que uno tiene, conoce, investiga, piensa. A veces me decía que era ridículo incluso pensar en un auditorio, un receptor, pero es básico en cualquier esquema comunicacional. Después fui aprendiendo que es más una figura, un referente, que no siempre termina siendo exacto para todos, para los demás, pero mientras lo sea para uno, se puede dormir tranquilo.

Esas cosas

2 Jun
Los alumnos del CBC de Marlo piden estudiar, que no les cierren la sede que tienen para no comerse 2 horas de viaje. No se puede encontrara nada injusto ni tampoco algo por detrás, es eso, simple, concreto, es lo que todos también queremos ver, que se involucre la juventud. Hace un año me cansé de la UBA por distintas motivos, me había reventado ir para no cursar nunca, para que interrumpan las clases reclamando porque el café del colegio era feo y proponer marchas para celebrar los 150 años del día que Marx se fumó su primer porro. Lo confieso. Sin embargo, al ver las noticias el otro día, no pude contener esa misma emoción que me daba cuando entré por primera vez a la UBA y recorrí esos pasillos. Sin dudas aprendí mucho, de todo, me sirvió y sigo teniendo dentro de mí ese apoyo a aquellos que van a estudiar aunque no haya ventanas ni gas en pleno invierno y pidan que cambie la situación, pero sin dejar de crecer y tomar anotaciones y atestar los teóricos de gente al punto de escuchar la clase en el pasillo. Yo sigo sintiendo orgullo por la UBA y me fui con la idea de volver, tal vez más capacitado y con mayor dedicación a todo eso que la rodea, que es también, en varios puntos, lo que más te puede enseñar la UBA.

PD: Cuando abran la sede única de Sociales en Constitución, vuelvo.

Al margen

26 May

No critico las clases en colegio, facultad o donde sea, pero siempre he tenido esa maldita costumbre de colgarme y empzar a llenar el margen de la hoja de cosas. Hay veces que el margen toma la hoja. Tal vez pueda armare un archivo con lo que tengo por ahí hecho, aunqeu no sea gran cosa ni mucho menos. Pero le inventamos una metáfora enseguida.



Descripción

2 May

Dicen que la barba le costó tenerla. En algún libro se desdramatiza el hecho de que hubiera tomado hormonas para obtener el rostro poblado de bello con el cual se lo conoce. Paradójicamente su, tal vez, más famosa fotografía, lo muestra joven, desafiante, mirando hacia un costado con un cigarrillo en la boca apuntando hacia el otro. Con una sola ceja en línea recta y el cabello peinado de manera prolija. Podríamos hablar de dos distintos Julio Cortázar, uno el ex profesor asqueado por la parafernalia peronista que se exilió en Europa, elegante, lampiño y preocupado por el qué dirán, y otro el hombre de barba espesa, cabello largo, anteojos gruesos, sonrisa amarillenta por efectos de la nicotina, que demostraba por lo que ocurría durante aquellos años en América Latina. Escribía por entonces desde su adoptada Francia. Tal vez sea mejor enfocarse en los puntos coincidentes entre ambas figuras, que sin embargo, no dejan de ser la misma. El cigarrillo en sus manos, en su boca, o quizás en sus pensamientos. La máquina de escribir. Es raro, cuando veo una foto de Julio Cortázar, no puedo dejar de pensar que no muy lejos de ese plano y de la posición de la cámara de fotos, está la máquina de escribir, esperando deseosa de librarse al delirio de su dueño.

Otro aspecto es la altura de Julio. Esa que fue creciendo junto a su edad, junto a sus ideales, junto a sus libros, novelas, cuentos y cronopios. De sus largos dedos surgieron personajes inolvidables, como la Maga o incluso, Andrés Fava. Mundos irreales y tan parecidos al lugar que pisamos día a día sin darnos cuenta, que hasta da miedo. Los dedos largos surcando el tablero de la máquina, los ojos de color oscuro profundo, concentrados, un mechón de cabello que cae y es inmediatamente colocado en su posición, hacia atrás. Y en la hoja hay París y Buenos Aires en el mismo párrafo, con el mismo personaje, hay manos que se acarician y comienzan un juego impiadoso. El mejor reflejo de su mirada, un ojo en Buenos Aires, otro en Europa, en París. El efecto de su visión fue, en sus últimos años, un poco más disimulado por los anchos cristales que llevaba por lentes. Cortázar hablaba en porteño con tono de francés, arrastraba la erre como Pepe Le Peu pero no dejaba de ser el chico que se crió en Banfield que mataba hormigas con veneno. Desde allí creció, en estatura de una manera desmesurada, si hasta llegó a algunos aquél mito de que crecía un centímetro por año hasta que lo alcanzó su muerte, a los 69. Y dentro de todo no se puede negar que, incluso después de su fallecimiento, su figura siguió y sigue creciendo, sin necesidad de hormonas ni de mitos.

Duda

6 Abr

No sé qué me puede costar más hoy, si decidirme a limpiar la pieza, a leer algo de la facultad o a escribir algo para el blog. Después de unos mates tal vez pueda despejarme un poco.

Todos somos cabezón

24 Ago
Tal como grafica la nota de minuto uno, Marcelo Tinelli fue recibido en Casa de Gobierno por el Presidente Kirchner que se ve que no tenía nada mejor que hacer que seguir puliendo una imagen populacha que no surge mucho efecto (que raro que lo haya recibido justo ahora que pasó lo de Santa Cruz y su imagen cayó un poco más). Ahora, al sitio no se le ocurrió mejor idea que poner justo al lado su análisis diario y concienzudo sobre la performance en Patinando por un sueño, tal vez como para demostrar que realmente son los temas que le interesan al país.

Hay Tinelli en tele, en todos los horarios, Mañanas informales dedica casi su primera hora a hablar sobre lo que pasó la noche anterior, los noticieros incluso parecen ceder un espacio para ver si alguna se dio un porrazo y en los programas de chimentos falta que busquen quien se fuma el porrazo. Es cierto, lo s demás no ayudan, ponen al aire treinta y dos versiones de Gran Hermano habiendo sido ya la primera una bosta repugnante. Hay Tinelli hasta en la sopa.

Má qué hasta en la sopa, hasta en la facultad de Filosofía y Letras, de donde se rescató (gracias por el aporte, amor) el siguiente volante.

Es cierto, la dejaron picando. Y al final es eso o la fiesta que planean en la facultad de Derecho, encerrar a 15 boludos, ponerles música y pastillas (no música para pastillas) y que la fiesta sea de los que están mirando. Que tampoco la pasan tan bien, pero no se dan cuenta.