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España dijo no a la Ley Sinde

22 Dic
Es raro, uno ve que los canales más importantes de noticias del país hablan de la terrible y tremenda idea de Hugo Chávez de regular el contenido de Internet, situación que tratan como cuestión de censura arbitraria y recorte de derechos de los ciudadanos como la libertad de expresión. Sin embargo nadie puso hincapié en que en España durante la jornada de este 21 de diciembre, se votó en el Parlamento la llamada Ley Sinde, la cual permitía el cierre de sitios de internet que tuvieran links a descargas de películas, música y enlaces a programas P2P.  Este era uno de los puntos contenidos en la Ley de Economía Sustentable.
A pesar de la impopularidad de la ley, tuvo algunas voces favorables en figuras destacabales de como Alex de la Iglesia, y en otros tipos como Alejandro Sánz que argumentaba que la ley era para los nuevos artistas que se ven perjudicados por la situación actual. Claro que el muchacho no tiene en cuenta que para las nuevas bandas, el integrarse a las nuevas tecnologías es algo necesario que les permite llegar a lugares donde no podrían llegar de otro modo.
Otra rareza es que el tratamiento de la ley y su votación, fue muy seguido por el pueblo, en un escenario similar a lo que ha sido nuestro año legislativo, marcado más por una temática casi de realitty show.  Se refleja en esta nota del diario El País, diario que fue muy citado en la cantidad enorme de mails surgidos en el escándalo de Wikileaks (punto aparte, ¿vieron que no aparecieron más mails de esos? ¿Y vio que tampoco salieron más los 25 mil mails de las causas contra Ricardo Jaime?  Si se les arruinó el Outlook pueden probar con un programa que les repare el tema) pero ante lo cual no tuvo demasiada repercusión en este tema. Está claro, es una discusión que no se dio aún acá pero que tal vez deba darse en algún momento.
Para más información sobre el tema, se puede visitar el sitio No al cierre de Webs
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Atención ñoños: cierra Camelot

20 Ene
El refugio de diversas clases de geeks, nerds y popularmente conocidos ñoños, cierra sus puertas.  Hoy por hoy, pareciera no haber ningún tipo de oferta que pudiera hacer que el diminuto local atiborrado de tesoros de diversas franjas de adolescentes y no tanto, permanezca abierto. 
Camelot lleva en la Avenida Corrientes 1388 alrededor de 16 años, a los que hay que sumarle unos 4 más de vida que tuvo en la avenida frente a la cual está hasta hoy.
Por esto, hasta el día 31 de enero (fecha designada para el cierre) desde el blog, afirman que habrá importantes descuentos de hasta un 50% en diversos productos.  Previo vistazo de las instalaciones, podemos afirmar que el hecho de que publiciten promociones no indica exclusivamente que haya artículos a precios accesibles para el bolsillo común, aunque tal vez sí lo sean para el bolsillo ñoño.
Es por ello que desde el día de la fecha hasta el mencionado 31, se esperan importantes aglomeraciones de personajes freaks en busca de las promociones que se mencionan.  En todo caso, es el momento ideal para tunear correctamente el paragolpes y avanzar a 5ª.

Avatar: el mismo cine con nueva casa

18 Ene
James Cameron vuelve a deslumbrar en s manera de contar una historia. Ver Avatar en cine paga cada peso de la entrada en una sala, incluso, que no sea 3D, el sonido aún  garpa mejor que cualquier otro film.  Es imposible no sorprenderse con cada imagen cercana de los Na’vi, el realismo mágico llevado al idioma del cine en cuanto a la manera de mostrar. Eso es indiscutible, ya de por sí no habria nada que criticar si uno se queda con esa imagen, y más aún si intenta ahondar en el cómo se realizó semejante proeza cinematográfica.
El tema es qué pasa durante.  Cameron vuelve a hacer lo que hizo en Titanic, nos monta toda una estructura impresionante en lo visual, irreprochable desde el sonido, pero aburrida y previsible desde el guión.  Desde el momento en que uno pisa el cine sabe con qué se va a encontrar, en qué momento el protagonista se va a quebrar, cuándo va a darse vuelta,  hasta cómo va a hacer lo que debe hacer al final.  No hay más salidas, está todo planeado.  Quizás hayan tardado más en inventar el idioma Na’vi que en desarrollar una historia que pudiese resultar apasionante.
El dilema es qué ir a ver.  Uno puede sentarse para criticar tanto como puede sentarse para simplemente dejarse llevar a un mundo completamente nuevo, del que, sin dudas, muchos se harán eco para inventar nuevos mundos.  Aunque hay que ver si después de este puntapié inicial resulta rentable.  Es una película que inaugura el género de los plasmas en casa como algo masivo.  En 2 años será el estreno de Fox en horario estelar.
Está claro que Cameron es el que obliga a ir a ver la película.  Ya pasó con Titanic, de otro modo no se explica cómo millones de personas eligen ir a ver una película cuyo final es sabido de antemano.  Bueno, en este caso también, todo lo que pensás sobre la historia de un tipo que se infiltra en otra civilización a modo de espía, pasa.  Sí, lo vimos todos en Danza con Lobos.  En este caso podríamos afirmar que era necesario llevar esa misma historia a un mundo a 5 años luz de la tierra y para dentro de 100 años.  Y la mejor manera de no ver a Di Caprio con una máscara y orejitas de perro, es inventando nuevos personajes vía computación.  Y, eso sí -habrá dicho cameron- vamos a hacerlo copado. Y que lo hizo, lo hizo.

El día después de mañana

11 Jun


Ahora sí, con conocimiento de causa, concuerdo con todos los que me dijeron que la película es una reverenda mierda.

Códigos

13 Mar
Maximiliano Guerra afirmó que lo que hay en cuanto a la inseguridad, es una falta de códigos por parte de los delincuentes. Era el primer pensamiento colectivo que había en la calle al sentir un aumento en la violencia de los ladrones, por el famoso “te matan por $2”.

En vistas de tal circunstancia, va una idea para una película:

“La violencia de los delincuentes es cada vez mayor, la sociedad pide bala. Un rebuscado Ministro tira la fabulosa idea de provocar una guerra entre los ladrones de ayer y los de hoy. Los de ayer deben imponer respeto y volver a implantar los códigos de antes, cuando todos éramos felices. Entre tanto la sociedad deberá elegir entre la vieja o la nueva escuela para que los roben. En caso de no elegir, deberán estar en el medio del cruce de balas.

Apasionante thriller dirigido por Steven Spielbergo, con las actuaciones del resucitado Charles Bronson, Sean Connery y Sylvester Stallone como los de la vieja escuela; Van Diesel, Ewan Mc Gregor y el también resucitado Heath Ledger. La participación especial de Russel Crowe como el ministro y Sean Penn como el periodista que busca la verdad.

No se pierda esta apasionante historia y vaya a verla antes que Susana nos mande cagar a tiros a todos.”

Changeling Bergara

26 Ene
La nueva película dirigida por Eastwood tiene muchos matices. Las grandes actuaciones de Jolie, Malkovich (que nos tiene más acostumbrado) e incluso Jason Butler Harner, en su pequeño gran papel. Arranca con el título en una fuente centrada y sin espamento, para conciliar con el “a true Story” que nos predispone a una mejor aceptación de lo que vayamos a ver. No porque podamos concebir que una historia así puede pasar, sino por lo que nos puede mover a seguir mirando, incluso a espantarnos más. ¿A qué responde esa bajada? Nos pone en el plano mismo de la realidad hecha film. ¿Qué es lo que uno encuentra más aberrante? La historia es medianamente conocida, se pierde el hijo de una mujer, luego la policía dice que lo encuentra, pero ella dice que no es. En mi manera de verla, la película se basa en la corrupción policial, más que en la historia del cambio. En la ineficacia, la falta de respeto por lo que dicen proteger, el llegar a cualquier extremo con tal de mantener una fachada impresentable. ¿Por qué es inevitable verlo así? No es extraño.

El secuestro del empresario Leonardo Bergara, que nos inundó con informaciones en los últimos 35 días, ha dejado nuevamente la puerta abierta a la famosísima Maldita Policía, que no es que haya vuelto, sino que nunca se fue. Por más “Policías en acción” que nos quieran hacer entender que luchan día a día, sabemos que en lo que no vemos, están estas suspicacias. ¿Y si todo fuera una maniobra de los delincuentes para hacerlos quedar mal? Es probable, pero en caso de ser así, es por algo, es por una venganza, es por una causa.

La cinta dura más de lo que tal vez debiera, había una necesidad en el director en dar un cierre a la historia, que no quede flotando del todo en el aire. Intenta mantener siempre en vilo al espectador pero resulta difícil lograrlo cuando ya dio muestras de haberlo podido finiquitar. Es una gran historia, una gran crítica, con muy buenas actuaciones. Pero la crítica, permanece por encima de todo. Malkovich también tiene su metáfora, en su papel de comunicador más que en el de religioso.

Bergara fue encontrado en el domicilio de otro policía. Estuvo 33 días secuestrado y desde que se pagó el rescate hasta que apareció pasaron más de 35 horas. En el medio hay policías involucrados, detenidos, uno prófugo y otro al que parecen haber tendido una cama grande como una casa. A todo esto se cumplen 12 años del asesinato de Cabezas (¿se acuerdan?), por el cual también fueron sometidos a juicio varios miembros de la fuerza. ¿Y si le mandamos un guión al viejito Clint?

Llorar

6 Oct
Llorar es un sentimiento demasiado cercano a todos. Los llantos de alegría no están permanentemente en el recuerdo como sí los otros, más amargos, sin siquiera edulcorante. Las lágrimas derramadas de chicos nunca son en vano, representan incluso posibles valores de grande. Dentro de eso, en una charla algo reciente, recordé haber visto Trapito, haber leído los cuentos de la Selva de Quiroga (en esta charla el punto era el cuento de los cachorros de coatíes y el cachorro de humano) y también Bambi. No leí ‘Mi planta de naranja lima’, lo cual tal vez me hubiera llevado a la lágrima. Bambi y Trapito no lo hicieron, de hecho no tengo recuerdo más que el de haberme aburrido. Sin embargo mencioné, que en mis 10 años de edad, me vi sentado en la mesa con mi viejo y mi hermano, teniendo enfrente de mí, la pantalla del televisor pasando la película Romero, con el ya extinto Raúl Juliá. Recuerdo claramente que terminó la historia, cuando empezaron los títulos, me levanté de la mesa, me fui callado hacia mi cama, me acosté boca abajo y lloré. No creo que haya sido el primero, pero era un llanto amarguísimo. Mi viejo vino atrás mío y me trató de hablar, aunque no pudo decir mucho. Creo instalé algo que es cotidiano, esa impotencia, ese deseo de que algo sea distinto y que está tan lejos el poder maniobrarlo. Y eso sin haber sido un defensor de la Iglesia o algo por estilo, (por la situación de sacerdote del protagonista, aclaro) Hoy por hoy, por lo que sea, encuentro que no tengo demasiado de eso, aún al ver documentales y programas sobre épocas nefastas, tengo la sensación, la bronca, las ganas de cambiar, de mejorar, el sentimiento de rebeldía (algo más viejito), pero no tengo lágrimas para ello. Tal vez por eso me sea de utilidad leer ‘Mi planta de Naranja Lima’.