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Leyendas Urbanas Apócrifas II – El Paro de Portaleros

1 Mar
La volatilización del mercado laboral derivó en el surgimiento de profesiones y empleos que son difíciles de explicar. Si alguna vez alguien les dijo que trabaja en una “Auditoría de comunicación”, esto no es que se la pasan haciendo auditorías contables de diferentes departamentos, sino que se dedican a leer/escuchar/ver distintos medios de comunicación para completar una base de datos que permita a potenciales clientes conocer si se ha hablado o no de determinado tema.
Entre los distintos medios, los portales de noticias web son una estrella que, aún hoy en día, no ha alcanzado el nivel masivo en el inconsciente colectivo (tales como radio y tele), pero son los medios que mayor consumo representan en la actualidad. Por ende, el tener una persona revisando portales todo el tiempo resulta, casi, imprescindible.  El punto es ¿qué pasa cuando ese trabajo no se realiza? Pues bien…
Se dice que todos los años, a mediados del mismo (en un lapso que puede ir de abril a septiembre, aunque muchos afirman que en realidad puede ocurrir entre febrero y noviembre) hay una jornada en la que los ávidos clientes no reciben la información que tanto desean. Este fenómeno se produce por diferentes factores, que resultan complicados de rastrear para quien no puede dar con un “portalero” en su recorrido periodístico.  Entre algunas de las opciones figura el hecho de que Infobae.com quita la hora de sus notas, con lo cual se dificulta el trabajo. Otra es que El Argentino se reinventa a sí mismo a diario al publicar las mismas notas de la mañana con distinto horario.

Una de esas jornadas es marcada por un blanco total de noticias proveniente de sitios. Se dice que en cada lugar, los posibles clientes están atentos a ello, incluso lo esperan con ansias. La falta de noticias en sus mails repercute en una sensación de que “ta todo bien” y suelen irse temprano en dicha jornada, a tomar una Quilmes negra en algún bolichito de San Telmo, mientras se quejan del ínfimo acompañamiento de maní que suelen hacer en algunos lugares.  Si bien tienen conciencia de que dicho momento se explica en el reclamo justo de un sector del mercado laboral que es confinado al más oscuro rincón dentro del mercado. Sin embargo, el SUSNoPo (Sindicato Único de Subidores de Noticias de Portales) aspira algún día a conseguir el apoyo de los llamados “cableros” y, más aún, de los “radio y televisioneros” para que el justo reclamo con que cargan, se haga luz en una sociedad dormida. 

Leyendas Urbanas Apócrifas I – El hombre gerundio

4 Feb
En la típica calurosa tarde de verano, en la ciudad de Buenos Aires, se siente el devenir de conciencias que avanzan hacia un futuro inmediato.  Dejan sobre sus espaldas un tendal de pensamientos, olores, sentimientos, canciones.  Arrastran ilusiones y frustraciones y llegan a cualquier lugar con la satisfacción del objetivo inmediato efímero cumplido.  De tanto en tanto algún suspiro los saca de la atmósfera cotidiana y los envuelve en una utopía.  En ese momento se puede sentir algún diálogo lejano.  “¿Y cómo andan tus cosas”.  “Y… tirando”

La sensación de simultaneidad hace del uso del gerundio, algo usual y poco llamativo.  Aunque lo curioso es saber, después de caminar por alguna plaza en búsqueda de un poco de sombra, que por las calles de CABA circula el llamado Hombre Gerundio.  ¿Quién es? ¿Dónde vive? ¿Qué peligros lleva un posible encuentro con él? Interrogantes que nadie ha podido dilucidar al día de hoy.  Sin embargo, llama a la curiosidad.

Se ha rumoreado que el hombre gerundio es tan sólo un adolescente en aspecto, aunque llevaría la cuenta de más de 144 primaveras vistas.  Busca pasar inadvertido con su peculiar modo de hablar, para lo cual ha logrado introducir su jerga en los medios de comunicación más leídos.  Este hábil movimiento le permite al hombre gerundio, caminar las calles de la ciudad sin que nadie note su presencia, aún cuando kiosqueros de la zona de Palermo afirman que cada tanto escuchan un “¿me vas dando el vuelto?” que suena provocador, motivo por el cual agudizan su mirada y notan que el tono de voz no se condice con la imagen física del sujeto.

Hay quienes afirman que es colorado, muchos otros, sin embargo, le dan un aspecto de piel morena pero “copado” como han dicho comerciantes del barrio de Colegiales. “Más un café con leche”, aseguran.  Estas mismas fuentes confirman que el hombre gerundio aparece alrededor de las 20 horas cuando pregunta “¿y? ¿Cómo va andando todo?” “Acá ando, caminando un poco, tratando de ir comprando las cosas para cuando esté vacacionando” dicen que responde cuando alguien le da bola.

No se han conseguido muchas más especificaciones sobre este hombre/muchacho/joven.  Fuentes informan que se trata de un hombre solitario, aunque otros dicen que todo lo contrario. El único dato certero, que igual lleva a un callejón sin salida, es que sería redactor del diario deportivo Olé.

Una de las tantas Leyendas Urbanas Apócrifas.