Archivo | diciembre, 2008

194

30 Dic
Es la herida más profunda que tenemos. Como Generación me tocó al final, y sí, reconozco también mi responsabilidad en el hecho. Como todos. No es el sólo hecho de no haber estado allí, de no haber ido por un no gusto hacia la banda. Todos, en cada medida. Nos encontramos en el día de hoy en el medio de un juicio que ya perdió interés mediático y que sin embargo sigue tan lejos del verdadero debate como el primer día después de los llantos inconsolables. Cromañón barrió a una generación, una sociedad, un empresariado inescrupuloso, funcionarios corruptos, una manera de vivir el rock que pasó de ser festivo a criminal y el culto que propiciaban las bandas de barrio, que veían en la expresión futbolera el punto máximo de la pasión hacia ellos mismos. En el medio hubo lo que hubo. Aníbal Ibarra se fue y volvió del mismo modo. Omar Chabán se escapó, fue a la cárcel, se dejó la barba y salió para comer en restaurantes con Katja Alemann. Callejeros volvió a tocar en un lugar cerrado. La banda continúa con el apoyo incondicional de miles de fans que piden no culpar a los músicos pero que tampoco conciben la idea de que se les endilgue la enorme responsabilidad que les cabe. Ya desde ese punto de partida cualquier sentimiento de justicia se vuelve difícil, del mismo modo los actos de algunos padres que buscaron en su momento una especie de justicia de mano propia, inclusive atacando personas que nada tenían que ver con la muerte de sus hijos y familiares. Hecho que es repudiable pero que tampoco admite la intromisión de funcionarios del poder político para hacer solamente buena letra y desviar la atención de la enorme mayoría de padres que solicitan justicia en paz.
Todo esto para saber que seguirá, el dolor, la sensación, la tristeza. No hay que buscar un solo responsable, son muchos niveles de responsabilidad, en todas las capas sociales. Creo que en estos 4 años no vi ni escuché ninguno que lo acepte. De ninguna parte. Ni del político, donde las coimas y el mirar a otro lado sigue. Ni en la sociedad, donde los pibes decían, cuando se realizó el Gessel Rock 2005, que volverian a prender bengalas. Ni de parte del rock, donde Las Pelotas suspendió la salida del disco Show porque tenía la foto de un chico con una bengala durante un recital. Uno desde su lugarcito no puede obligar a que pase eso. Pero aprendamos que no es uno solo el culpable, ni Chabán solo, ni Callejeros solo, ni el Estado solo.

En el medio de tanta opinión política, siempre espero que el Nunca Más no sea una frasecita suelta en el inconciente. El Que No Vuelva a Pasar también lo debería ser. Y siempre veremos esas 194 caras sonrientes en fotos que piden justicia. Si logramos al menos un poquito de todo eso, algún día las podremos mirar a los ojos.

Festejos

25 Dic
Llega un momento de la noche en que los fuegos artificiales explotan en los aires e iluminan una noche que de por sí ya tendría a las estrellas haciendo la labor. Se escuchan risas en las calles, pedidos de encendedores y vitores para quienes hacen las veces de iniciadores del fuego. De pronto cuelgo el teléfono, mi novia se encuentra lejos y se me hace difícil no pensar en lo bien que estaría con ella a mi lado. Algo me interna a escribir algunas líneas.

Mi viejo se mantiene en el comedor, ya con las patillas blancas, el rostro con arrugas, cansado, las manos algo hinchadas por el trabajo. Sonrie apenas y tararea Flaca, de Calamaro. Recuerda a su hermana fallecida hace unos años. En cada arruga de mi viejo hay un rastro de sufrimiento.

Mi vieja, en cambio, está en la terraza, disfrutando de ese mismo acto que cometemos cada festejo de navidad o año nuevo, mira embelesada la pirotecnia, aunque mantiene el mismo temor que le recuerdo cuando era un niño que soñaba y creía en Papá Noeles. Ella extraña horrores a su hijo mayor.

Tengo en mi mente esos recuerdos. La casa ya lejos está de ser un lugar de reencuentro familiar, mis hermanos están con sus propias limitaciones y familias festejando y sé y mis viejos saben que en cualquier momento seguiré el mismo rumbo. Ellos, por separado, piensan lo mismo. Tal vez recuerdan con cierta nostalgia.

De pronto miro por la puerta de mi pieza y veo que mi padre sube. Y de la terraza, mi madre baja. Tienen en las manos los regalos que les dí hace apenas minutos. Se encuentran, como si no se hubieran visto en años. Ella se apoya en su pecho en un gesto que recuerdo sólo de tiernas infancias. Llama mi hermano desde la casa de su suegra. Saluda. Manda mensaje mi hermano cura, con más de 3 palabras, lo cual denota mucho sentimiento de su parte. Estamos esparcidos por el mundo e incluso en la misma casa.

Tal vez, entonces, era esto lo que siempre me decían respecto de la familia y demás. Me uno por unos instantes a un abrazo con mis progenitores, mis cuidadores, mis tutores/encargados, mis viejos. Y se resumen 6 vidas que tomaron por caminos muy distintos.

La hinchada insulta raro

18 Dic

Que me pidan que ponga huevo,
que me pidan cambios
que me digan que saque a alguno
que me pidan que ponga a los pibes
pero que me digan Undefined…

Premios Clarinete

2 Dic
Verlo a Capusotto en la tapa de Clarín resulta raro. Del mismo modo que resultó raro verlo en Videomatch presentando videos de Todo por $2. De la misma forma que resulta raro tenerlo en la pantalla de Canal 13 saludando y agradeciendo los premios recibidos, en prime time. Es cuando menos raro.

Aquellos que seguimos este tipo de humor debemos también romper con nuestros propios prejuicios, tenemos la sensación de que si están ahí es malo. No es extraño esto, no queremos que el sistema nos coapte las pocas burbujas de aire que tenemos. Cualquiera diría que es tarde, que lo mismo que nos es presentado ya de por sí está masticado. En este caso tal vez no, porque Capusotto tiene más rating en youtube que en Canal 7.

El día de la entrega de premios comentábamos con un compañero de laburo, decíamos que merecía el reconocimiento por haber sido lo que fue en Televisión. Está claro, no hay remeras de otro programa en las calles, no hay frases instaladas ni referencias en todos lados. María Laura Santillán gritaba “fasoooo” cuando Capusotto recibía un premio. Eso hace la cultura, eso hace a la televisión, por más gatos que tengas en bolas metidos en una pileta, hacer un programa con ideas sigue siendo la base. Lo demás es popular, la repetición, el boca en boca, es lo que certifica eso. Hay programas que quedarán en la historia por números y producciones grandilocuentes, otros quedarán arraigados en la gente, del mismo modo que aún hoy gente repite “nos enyoguizamos”; “cuidate, querete, ojito, ojete”; “qué nos pasa a los argentinos”;”éramos tan pobres”.

Pero más allá de todo, está atrás la figura del tipo tocando el Clarinete. Clarín premia un actor que no contrataría nunca, demostrado quedó con el efímero “A todo Culorr” de Alfredo Casero, ex compañero de programa con Diego Capusotto. ¿Acaso alguien puede imaginar en canal 13 a Luis Almirante Brown criticando lo que se puede ver en la misma sintonía a las 22 horas?

El premio fue aplaudido, pero da la sensación de que no es ni muchísimo menos de lo que se quiere hacer parecer.