Archivo | diciembre, 2010

Diálogos – Charlas de Bondi – Espíritu navideño

25 Dic

Novio: -… así que mañana, no sé por qué, vienen todos a casa-

Novia:- Y si, es la navidad.-

Novio:-   ¿Cómo que es navidad? Pero la reputa madre, ¿cómo no avisás? ¿Y ahora cómo hago con los regalos?… ¿Y La caja? De la empresa no me dieron ni una escupida, así no me puedo ni enterar-

España dijo no a la Ley Sinde

22 Dic
Es raro, uno ve que los canales más importantes de noticias del país hablan de la terrible y tremenda idea de Hugo Chávez de regular el contenido de Internet, situación que tratan como cuestión de censura arbitraria y recorte de derechos de los ciudadanos como la libertad de expresión. Sin embargo nadie puso hincapié en que en España durante la jornada de este 21 de diciembre, se votó en el Parlamento la llamada Ley Sinde, la cual permitía el cierre de sitios de internet que tuvieran links a descargas de películas, música y enlaces a programas P2P.  Este era uno de los puntos contenidos en la Ley de Economía Sustentable.
A pesar de la impopularidad de la ley, tuvo algunas voces favorables en figuras destacabales de como Alex de la Iglesia, y en otros tipos como Alejandro Sánz que argumentaba que la ley era para los nuevos artistas que se ven perjudicados por la situación actual. Claro que el muchacho no tiene en cuenta que para las nuevas bandas, el integrarse a las nuevas tecnologías es algo necesario que les permite llegar a lugares donde no podrían llegar de otro modo.
Otra rareza es que el tratamiento de la ley y su votación, fue muy seguido por el pueblo, en un escenario similar a lo que ha sido nuestro año legislativo, marcado más por una temática casi de realitty show.  Se refleja en esta nota del diario El País, diario que fue muy citado en la cantidad enorme de mails surgidos en el escándalo de Wikileaks (punto aparte, ¿vieron que no aparecieron más mails de esos? ¿Y vio que tampoco salieron más los 25 mil mails de las causas contra Ricardo Jaime?  Si se les arruinó el Outlook pueden probar con un programa que les repare el tema) pero ante lo cual no tuvo demasiada repercusión en este tema. Está claro, es una discusión que no se dio aún acá pero que tal vez deba darse en algún momento.
Para más información sobre el tema, se puede visitar el sitio No al cierre de Webs

20 de Diciembre de 2001

21 Dic
Ahí estaba el pueblo.  Caminando por la Avenida Montes de Oca, como una salida normal, de rutina.  Arrastraban la bandera argentina y masticaban una bronca que se había originado en sus propios bolsillos.  Gente de cualquier clase, credo, raza, confluyeron durante aquellos dos días, en lo que fue un hartazgo producto de la incapacidad de un gobierno, sumado al aparato puesto en marcha de los que deseaban el poder.  La figura del entonces presidente, bajo la ridiculización de Todo por Dos pesos en forma de pitufo dormilón.  Ese programa de Capusotto y Alberti reflejo la fiesta menemista y atravesó la crisis. Se mudó de un vivo en Miami a un vivo en otro lugar, con una secretaria de origen chino y una estrella jubilada que personificaba a un zarpado jugador de fútbol.
Finalizaba ese año bajo la situación que quebró a vida de la generación post dictadura, la que en buena parte había perecido bajo el somnífero del 1 a 1.  Luego de un año complicado, personalmente, había comenzado el CBC en la UBA con una semana de repudio al efímero ministro López Murphy, mi primer clase fue una clase abierta en la avenida Paseo Colón.  Aquél diciembre tiró sobre las mentes la sangre necesaria para decirse argentinos, una historia siempre manchada de rojo.
Aquella noche me desvelé zapeando la radio.  Tenía amigos que no durmieron por temor a las hordas que amenazaban con robar y saquear las casas.  Al otro día habíamos quedado con unos amigos en mandarnos a la casa de uno a boludear.  Me dormí pensando en por qué no había ido a acompañar ese reclamo legítimo.  Me fui dejando llevar por los cantitos y reclamos y las voces acongojadas de cuantos locutores encontrara en el dial.  Todos teníamos distintas sensaciones   Esa noche se gestó algo distinto en todos.  Unos pensaban en reclamar el esfuerzo de su vida entera, otros querían pedir por una oportunidad que les era negada de hacía una década.  En otras mesas, algunos dados habían terminado de rodar, sobre mapas de ciudades marcadas y agendas de números de teléfono con muchos números.  En otros se rspiraba miedo.  El miedo propio de quienes no saben qué hacer ni cómo, pero siempre van a optar por lo más fácil.

Fotos gentileza de http://www.fotorevista.com.ar/Argentinazo/Argentinazo.htm

¿Qué le pasó?

16 Dic
La salvaje práctica política hace que se llegue a niveles de confrontación poco tolerables. Operaciones políticas, tácticas de guerra, paranoia, monedas falsas, no hay sector que no esté ajeno. En el ámbito digital, el uso del photoshopo puede concluir en operaciones en forma de carteles como el siguiente.
Porque convengamos que un tipo al cual le retocan la jeta para salir como salió, no puede más que esperar que esto repercuta de forma negativa en los posibles votantes.
Más allá de las pocas posibilidades de captar el momento en un Samsung F250 con mejores resoluciones, invitamos desde este blog a buscar los presuntos afiches, y preguntarnos, entre todos, como una actividad ciudadana o de simples chusmas de barrio, si es que no hay un intento de mimetización con los siguietnes personajes. (Ya sea en lo físico, en lo dental o en lo referente al pensamiento)

Pasillo

12 Dic
Por ahí camino, muchas veces.  Las badozas del pasillo tienen los colores del equipo de fútbol del barrio. El zaguán respira anécdotas que no se pueden contar y también de las otras, las que no se recuerdan.  Los escalones de mármol tienen esa maldita costumbre de ensuciarse durante las noches, cuando se marcan huellas de zapatos grandes y finas puntas de tacos.  Las paredes se niegan a mantener una pintura nueva durante más de un par de horas. En la misma noche se comienzan a humedecer al punto de rechazar el mismo color ocre con que se insiste en decorarlas.  En la mitad del pasillo hay una canilla de agua.  Es la que de chico me sacaba la sed en medio del picado que armábamos en la calle, con las puertas de dos garages enfrentados (no de forma directa) hacían las veces de enormes arcos con un travesaño que, por convención barrial, era a la altura de una misteriosa mancha roja.
 Este pasillo era mi túnel de salida, la entrada a los vestuarios. Era el detrás del telón de cada momento crucial.  Fue el que me vio llorar cuando a los 12 años me robaron por primera vez, cerca del microcentro, en una de esas aventuras pre adolescentes.  Fue el mismo pasillo el escenario de la pesadilla que tuve, también en la adolescencia, y que alguna vez sueño con volverla un corto.  Fue, también, el pasillo donde vi por primera vez entrar a mi casa a mis sobrinos, a mi novia, a mis hermanos en su primer visita luego de irse del hogar. Fue el pasillo donde una vez te di un beso. Fue el pasillo donde me lastimé la rodilla, ahí en esa pequeña cicatriz que no se fue, y que sangraba como la puta madre.  Ese pasillo, sigue ahí, sigue igual. Y eso es todo.