Archivo | marzo, 2008

Toronja

27 Mar

Hace unos meses subí un video de La De Mora y me alegraba de amigos a los que les iba bien.

Lejos del rock existe un ámbito de freakys enfermitos pseudo drogones, en los que pulula el animé y el culto a lo nerd. Me he sentido cercano a esta clase (derivada genealógicamente del peronismo clásico, aunque con un parentezco lejano, casi político) desde épocas remotas de corbata azul, donde compartía tonterías con un muchacho, que luego creció, de panza y rulos, y se armó una productora con otros muchachos. Todos muy buena gente hasta que les pega la zarzaparrilla y pitufean de lo lindo pero sin pitufinas.

En fin, cuando vi la publicidad original no quería esperar a ver la parodia de Tinelli, así que festejo y levanto la copa de Mojito Cubano por ustedes, muchachos.

Eso sí, lo tuve que ver en you tube porque ese que deja la productora para irse a la UTN me prometió entradas y mediante SMS me avisa que no, que no consigue. Cero palanca.

Anuncios

Escribir

19 Mar
Gerardo Sofovich quiere agregar un título repugnante más a la historia del malogrado (por él) teatro argentino y anunció su próxima obra “el referí cornudo”. Este título se agrega a su legendaria lista integrada por clásicos tales como “Pobres pero… casi honradas”; “Más que diferente ” (Con Flor de la V, ‘guiño, guiño’) o “El Champán las pone mimosas “. En la entrevista que el geronte dio a Susana Giménez el año pasado, recuerdo haberlo oído vanagloriarse de haber escrito la obra en la actúa Moria Casán, en una sola noche, terminando a las 5 de la mañana de sacar lustro a las hojas, hacer café y hacer copy paste de algunos guiones viejos de Operación Ja ja. Alarmante el dato, no sé por qué, pero al escucharlo no hizo más que confirmar ese asco casi instintivo a este tipo de obras, lejos de sentirme orgulloso de que alguien pudiera hacer semejante acto de creatividad.
Más allá de todos esos lugares comunes que debe haber en la obra son los mismos en los que nosotros, seres completamente asquerosos y fáciles para cualquier tipo de chiste podemos caer al menos 10 veces en una jornada laboral, se me vino a la mente una de esas comparaciones que les dan fama de odiosas.
En su programa de radio, hace mucho, el Negro Dolina recordaba una entrevista que realizó a Ernesto Sábato (si mal no recuerdo). Todo esto a propóstio de un oyente que le preguntó a Dolina cuándo iba a sacar un nuevo libro. Argumentó citando al escritor de ‘El Túnel’ en cuyo reportaje comentó que si uno tuviera la capacidad de escribir 10 páginas por día, durante cinco meses, tendría al menos 1600 páginas, de las cuales podría sacar al menos 600 que sean del completo gusto del autor, el resultado de eso sería una porquería.
Por lo tanto, lo que habría que hacer, es inventar una palabra 1600 veces más repulsiva que ‘porquería’ para definir cualquier escrito que pueda hacer el viejito cuya foto enaltece este posteo.

Destino

15 Mar

A continuación, un fragmento que reprodujo un sitio de noticias, del discurso del… del… de Palau en la 9 de Julio:

Que todos los drogadictos vengan corriendo a Cristo, porque a través de él serás verdaderamente libre. Libre de las drogas, de la borrachera, de la
inmoralidad sexual y de la fornicación

Durante el día de la fecha, en la estación Terminal de Retiro se concentró un importantísimo número de gente, haciendo cola en las diferentes boleterías de distintas empresas. Los vendedores coincidieron en confirmar que todos los interesados en viajar hacían la misma pregunta acerca de “un lugar bien, pero bien lejos de donde nos quiere llevar el viejo chapa ese”

Tristeza

13 Mar

Suele pasar que uno se sorprende por muertes que ocurren con gente del espectáculo. Personajes que están lejos de uno, más allá de la normalidad. En otro tiempo y espacio, no en el terrenal mundo de nosotros. Claro que nos encontramos de repente con esa noticias, esa sorpresa, esa mezcla rara de cosas que van desde el descubrir que nadie puede estar exento a sentir cierta nostalgia, como de haber perdido a alguien conocido que hacía de ese sentimiento algo mutuo. Claro que eso se acrecienta cuando el fenecido es alguien a quien seguíamos en sus trabajos. El año pasado, cuando murió el Negro Fontanarrosa, sentí una enorme tristeza. No me creo todavía periodista, ni escritor, ni nada, pero a veces intento, a veces rato, y es inevitable seguir caminos marcados por ellos. Sentí una enorme tristeza, y recordé entonces ciertas cosas. No encontraba recuerdos de niñez, tal vez eso hizo que lo tomara de una manera más calma. Pero aún así, me chocó, me golpeó.

Hoy salía del curso introductoria en el lugar de estudios al que me anoté, finalmente.. En esta jornada nos preguntaron, a modo de estrategia para conocernos, cuáles eran los periodistas que podíamos destacar en los medios. Escuché de todo, Nelson Castro, Mariano Closs, algún Niembro, Dolina y demás. Nadie lo nombró, y a mi tampoco se me pasó por la cabeza. Tuvimos después la experiencia radial, cortita. Y yo estaba muy contento, feliz, me sentí haciendo algo que encuentro que disfruto. Luego caminé dos cuadras, tenía que hacer tiempo para entrar al trabajo. Llegué a un bar y entré, fui a una mesa en una esquina, quería encontrar algún diario para leer porque no me alcanzaba para comprarlo en el kiosco, quería además de tomar un café, acompañarlo con algunas medialunas. No encontré ningún matutino, pero vi que estaba la tele encendida, aunque debía abandonar mi puesto esquinero. Decidí hacerlo y fui hasta una mesa que me permitiera informarme un poco, al menos tratando de leer los títulos de y media. Mi mirada encontró la trágica noticia de la muerte de Jorgue Guinzburg y me embargó algo raro, que había vivido esa tarde que en Del Plata, como primicia, anunciaron la muerte del Negro Fontanarrosa, pero algo más fuerte. Entre las cosas que pensé durante el día, fue recriminarme no haberlo destacado como el mejor entrevistador de la Argentina en esa especie de consulta popular en la clase. Me llevó no hasta el llanto, al menos hasta ahora, aunque suene exagerado. Recordé ver las noticias en algún portal hacía unos días donde me enteré que estaba internado, y comenzaron a venir a mi mente esos otros momentos. Despertarme para ver el primer programa de Mañanas informales, releer y reescuchar audios de Vitamina ,G pasar de largo El Legado y otro programa de chicos. Esas noches de sábado con el tema musical de Sabina de fondo, con las que se empezaron a mezclar otras cosas, allí radicaba la diferencia con el Negro. Los viernes, la música, el monólogo, los invitados se relacionaba inmediatamente con el conectarme a Internet para ver si Cele se conectaba esa noche, toda una ceremonia con la previa de La Biblia y el Calefón por América TV. Después vino el esperar a ver La Bola Verde en Peor es Nada, con Ana Acosta, y reirme de los chistes tontos, no de los de grandes que no entendía. Lo miraba acostado desde la cama, luchando contra el sueño. Y más allá, otro. La Noticia Rebelde. La Noticia Rebelde que miraban mis hermanos grandes y mi vieja que me hacía salchichas con papas fritas. Y yo riéndome de mis hermanos riéndose, contagiándome sus risas. Y ahí estaba la diferencia. Además de ser otro admirable trabajador del medio, un tipo de un humor del cual me nutrí, de una manera de preguntar que muchos quisiéramos siquiera rozar, que también se mezcló en cierta manera con recuerdos míos, me llevaban de la mano a otros personales. Quizás por eso me dolió, quizás también por darme cuenta de que cada vez, de esos, van quedando menos.

PD: A esta edad la memoria me fuega bromas. El canal donde hacía la previa de mi encuentro con Cele era el 13 y La Biblia ya iba por su tercer temporada en ese canal- Cosas que pasan.

Mundo latino

8 Mar
Uribe podría ser candidato a un premio por actuación. Pero ¿cómo calificarlo? ¿Malvado? ¿Bueno? ¿actor de reparto o protagonista de una parodia? Lo cierto es que todos los canales de noticias hablaron después del acuerdo entre Colombia y el resto de los países, tras el saludo del presidente cafetero a cada uno de los que, minutos antes, se había dirigido en términos duros y levantando el dedito acusador. Fueron horas de discursos, parates para ir al baño y gente que seguramente se preguntaba a qué hora iban a poder almorzar. Le dio la mano a un Correa que miró con desconfianza, a un Chávez que seguramente se puso a contar la historia de aquella vez que se dio la mano con Fidel Castro y a Cristina (que amagó con estirar solo la mano) le dio un beso que seguro que Aníbal Fernández todavía se está riendo de la cara de Néstor. Todo transmitido por televisión, solo cortado por la conferencia de prensa de un Macri que está cada día un poquito más ojeroso. Al mismo tiempo un grupo de viejitos se junta detrás de una bandera sin ningún ideal detrás, tan solo los perfiles de dos casi extraños a estos momentos políticos. Sin embargo ese hombre de perfil, sonriente, también era evocado por Chávez en una reunión que quedará en la historia, más por haber sido tan transmitida que por otra cosa. Entre todo eso, los que estabamos viendola juntos, coincidimos en que menos mal que hay un Chávez que te levanta la fiesta.